Más allá de las dos horas: Londres 2026 y el nuevo umbral del maratón
La gloria deportiva es un privilegio reservado para unos pocos. En su constante búsqueda, muchos lo intentan; y, siendo honestos, también son muchos los que terminan quedándose en el camino. Lo cierto es que, ya sea por destino, por una preparación rigurosa o por la combinación de ambas, cada cierto tiempo aparece alguien que, superando todas las barreras, no solo logra rozarla con los dedos, sino alcanzarla y hacerla propia.
Eso fue lo que ocurrió el pasado 26 de abril de 2026, durante el Maratón de Londres. Tras años de intentos y expectativas, por primera vez no uno, ni dos, sino tres atletas lograron romper la barrera de las 2 horas, marcando así el inicio de una nueva era para el maratón y el atletismo mundial.
Cuenta la historia que, en el año 490 a. C., un mensajero llamado Filípides realizó la hazaña de correr desde Maratón hasta Atenas para anunciar la victoria griega sobre los persas. Aunque existen diversas versiones de este episodio, esta crónica se inspira en la leyenda que sostiene que el soldado recorrió cerca de 40 kilómetros para gritar “Nenikékamen” (“Hemos vencido”) antes de desplomarse y morir.
Fue el filósofo francés Michel Bréal quien, inspirado en esta historia, propuso al considerado padre de los Juegos Olímpicos modernos, Pierre de Coubertin, incorporar esta distancia en la primera edición de Atenas 1896. Así, el 10 de abril de ese año, Spiridon Louis, un vendedor de agua en las calles de Atenas, se consagró como el primer ganador de la maratón con un registro de 2:58:50, sentando las bases de lo que muchos historiadores y deportistas consideran la prueba reina del atletismo.
Desde entonces, el camino hacia la estandarización de la distancia fue largo —o, mejor dicho, implicó recorrer muchos kilómetros—. El cambio más significativo llegó en los Juegos Olímpicos de Londres 1908, cuando, lejos de las leyendas o historias épicas, la familia real británica solicitó modificar el recorrido solo para que la carrera comenzara en el Castillo de Windsor y finalizara frente al palco real en el estadio White City. Así se estableció una distancia de 26 millas y 385 yardas, lo que en nuestro sistema internacional de unidades equivale a 42,195 kilómetros. Este dato anecdótico marcó las bases para que posteriormente fuera adoptada como la distancia oficial por la World Athletics (máximo organismo regulador del atletismo mundial) en 1921.
En esa oportunidad, el norteamericano John Joseph Hayes se consagró como ganador del primer maratón con la nueva distancia, completando un crono de 02:55:18. Con este registro, y como era de esperar, comenzó una dura batalla por romper el récord mundial, siguiendo, claro, ese instinto natural que tienen los humanos por demostrar que no existen los límites.
Avanzan los años y, con ello, el conocimiento y la tecnología, pero también, en paralelo, ese deseo por escribir tu nombre en los libros de historia. Aparecen también los Mundiales de Atletismo, nacen las famosas “World Marathon Majors”, las más prestigiosas del mundo, que incluyen Tokio, Boston, Londres, Sídney, Berlín, Chicago y Nueva York, y aumentan las posibilidades de lograr un récord.
Dicen que solo quien ha completado un maratón entiende lo que realmente significa romper la barrera de las 2 horas, motivación que no solo es propia de los deportistas, sino también de las marcas deportivas, porque no hay mejor marketing que demostrar que es posible superar las barreras, y si es con sus productos, aún mejor. Conocido por muchos es lo realizado por la marca Nike, que, de la mano de Eliud Kipchoge —el keniano que en 2022 marcó el récord mundial durante el Maratón de Berlín con 2:01:09 y quedó a un segundo y fracción de bajar las dos horas—, buscaron ese registro soñado.
El primer intento por esta hazaña se llamó “Breaking2”. Esta prueba controlada, que incluyó años de investigación para desarrollar un calzado especial (Zoom Vaporfly Elite) y una inversión millonaria nunca revelada, se llevó a cabo el 6 de mayo de 2017 en el circuito de Fórmula 1 de Monza, Italia. La dinámica era simple en teoría: un vehículo marcaba el ritmo, mientras el corredor era asistido por pacers que rotaban para reducir la resistencia aerodinámica. Condiciones ideales que dejaron a Kipchoge a tan solo 25 segundos de lograrlo, con un tiempo final de 2:00:25. Estuvo cerca, pero incluso con todos los recursos disponibles, la prueba tenía otros planes.
Como dato adicional, la World Athletics no validó este registro por no cumplir con las normativas oficiales, por lo que nunca habría sido reconocido como récord mundial.
Nada dura para siempre; eso es seguro. Lo incierto es el cuándo. Sin embargo, siempre aparecen señales, como la que volvió a entregar Kenia, esta vez en los pies de Kelvin Kiptum, quien en el Maratón de Chicago 2023 superó la marca de Kipchoge y estableció un récord mundial de 2:00:35. Era, definitivamente, cuestión de tiempo.
Volvamos a Kipchoge, quien lo intentaría otra vez bajo el proyecto INEOS 1:59. En Viena, el 12 de octubre de 2019, aplicando todo lo aprendido en Breaking2, consiguió finalmente su objetivo y detuvo el cronómetro en 1:59:40. Una marca histórica que no fue oficial por reglamento, pero que para muchos fue un hito incuestionable.
Finalmente, cuando gran parte del mundo había dejado de creer posible este registro, llegó 2026 con el Maratón de Londres nuevamente como escenario. El mismo que alguna vez ajustó la distancia por decisión real. El mismo que, en su edición 46, presenció cómo el keniano Sebastian Sawe no solo superó el récord vigente, sino que se convirtió en el primer atleta en romper oficialmente la barrera de las dos horas, con un tiempo de 1:59:30, destrozando de paso lo conseguido por el desafio INEOS 1:59.
Por si fuera poco, y pese a los intentos de Nike por liderar este logro, fue Adidas la que, con sus Adizero Adios Pro Evo 3, acompañó la hazaña. Y la celebración duró poco: apenas 11 segundos después, el etíope Yomif Kejelcha cruzó la meta con 1:59:41 con el mismo modelo de calzado, consolidando una jornada histórica para el deporte y la marca alemana.
Una edición memorable que quedará en la retina de millones de runners y aficionados, testigos de cómo finalmente cayó una barrera que durante años pareció inalcanzable, y que ahora abre la puerta a un nuevo desafío.
Por cierto, aún queda historia por escribir. Aunque esta crónica se centró en la prueba masculina, en damas la keniana Ruth Chepngetich mantiene el récord en categoría mixta (con pacers masculinos) en Chicago 2024 con 2:09:56, mientras que la etíope Tigst Assefa lidera la categoría “solo mujeres” en Londres 2026 con 2:15:41.
El siguiente paso ya asoma en el horizonte. Y hoy, después de Londres 2026, ya no se trata de si es posible ir más rápido.Se trata de cuánto.
