Alberto Abarza: Oro Olímpico

El atleta chileno Alberto Abarza ha ganado la final de natación Paralímpica en la modalidad de 100m espalda masculino S2. Se trata del segundo oro de la historia de Chile en los Juegos Paralímpicos, y la primera medalla que se lleva Chile en Tokio 2020. Abarza lo ha conseguido con un tiempo de 2:00.40 por delante del ganador de la plata, el nadador Brasileño Gabriel Dosantos (2:02.47) y el del bronce, el atleta Vladimir Danilenko (2:02.74).

Rodrigo Santillán, el otro competidor hispanoamericano de la competición, ha quedado en última posición. El peruano ha conseguido un tiempo de 2:21.95 con su octava posición.

Desde la cuenta de Instagram del Comite Paralímpico de Chile así fue relatado este momento:

Alberto Abarza  logró este miércoles la primera medalla del #TeamParaChile en los Juegos Paralímpicos de @Tokyo2020, luego que rematara en la primera posición en la final de los 100 metros espalda de la clase S2.

El triple campeón parapanamericano marcó en la definición un tiempo de 2:00.40 y venció en una espectacular definición al brasileño Gabriel Dos Santos, que se debió conformar con la plata tras marcar 2:02.47.

Esta presea es la primera de Abarza en unos Juegos Paralímpicos y la segunda del #TeamParaChile en toda su historia en la máxima competencia paralímpica. El oro de “Beto” se suma al oro ganado por Cristian Valenzuela en Londres 2012.

Sus Inicios y Logros

Alberto Caroly Abarza Díaz, conocido como Alberto Abarza, nació en San Berdando, Chile (11 de diciembre de 1984). Tiene dos hijas, Beccié y Amaia, que están siempre en su cabeza cuando compite.

Abarza entró por primera vez en el agua para nadar cuando solo tenía dos años de edad. Le habían diagnosticado el síndrome de Charcot-Marie-Tooth, una enfermedad degenerativa que atrofia los músculos. La natación, tal y como le explicaron sus médicos, ayuda a reducir y controlar los efectos adversos en personas síndrome de Charcot-Marie-Tooth.

Después de toda una vida en el agua, antes de poner rumbo a Tokio 2020, Abarza rememoraba sus inicios en la natación y lo que de verdad es importante para él. “Me empiezo a acordar de eso, de lo de atrás, de cuando mi mamá me llevaba a jugar solamente. Creo que eso es lo lindo que me enseñaron siempre, fue a jugar. No fue buscando el alto rendimiento, fue ir a disfrutarlo” declara a Teletón.

Abarza participó en unos Juegos Paralímpicos por primera vez en Río 2016, donde quedó en octavo lugar en los 50 m espalda S3. Esa vez no se hizo con ninguna medalla, pero ya demostró que tenía talento y llegaría lejos.

Solo un año después, en 2017, ganó cuatro medallas de oro (50 m y 200 m libre, 50 m y 100 m espalda) en el World Series celebrado en Berlín y se convirtió en el número uno del mundo en su disciplina. Ese mismo año también consiguió tres medallas de bronze en el Mundial de México. Y el Comité Olímpico de Chile le entregó el Premio al Mejor Deportista Paralímpico. El Círculo de Periodistas Deportivo le dio el Premio al Mejor Deportista de Chile y el Estado chileno le otorgó el Premio Nacional del Deporte en 2018.

Pero el siguiente gran salto llegaría en 2019: volvió a casa de los Juegos Parapanamericanos Lima 2019 con 3 medallas de oro (50 m espalda S2, 100 m espalda S2, 200 m libre S2) y dos de plata ( 50 m libre S2, 100 m libre S2). También consiguió hacerse con la medalla de plata del Campeonato del Mundo de Natación Paralímpica en Londres, durante la edición de 2019.

La vida de Abarza no ha sido fácil. A los 14 años dejó de nadar debido a los fuertes dolores que sufría. Fueron unos años difíciles para él: llegó incluso a dejar el instituto y no salía apenas de casa, según ha explicado él mismo a diferentes medios.

Finalmente, cuando tenia 21 años, una frase de su padre le hizo cambiar el rumbo de su vida. “Mi papá me hizo una simple analogía que me hizo abrir los ojos. Me dijo ‘lo tuyo es como la historia de un pescador. Yo siempre voy a pescar por ti cuando tengas hambre, pero algún día yo no voy a estar y tú tendrás que aprender, o si no morirás de hambre’” cuenta a Emol.

A los 20 años, Abarza volvió a la piscina, y esta vez apuntó a la competición de alto rendimiento. Desde entonces, su carrera ha sido un rápido ascenso de títulos, reconocimientos y medallas. Ahora ha cumplido uno de sus grandes sueños: ganar una medalla de oro en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020.

Poder participar en unos Juegos Paralímpicos es el gran sueño de todo deportista profesional. También para Alberto Abarza, que este año es uno de los abanderados de Chile. “Es lo máximo de la cita mundial del deporte”. “No hay nada más grande para un deportista que representar a su país en unos Juegos Paralímpicos, representar a su pueblo, ser el abanderado, representar a mis compañeros. Tiene una carga emocional tremenda, donde vamos a intentar dar lo mejor”, afirma a Teletón.

Ya lo hizo en Río 2016, pero desde entonces Abarza ha estado mejorando su propio tiempo y ha estado avanzando en el raking de los mejores, y Tokio 2020 ha sido el año en el que se lleva una medalla Paralímpica a casa. Su sueño era estar entre los 3 mejores, y lo ha conseguido: ha quedado primero. Después de ganar su serie en la prueba de los 100 metros espalda y se clasificó como el favorito a la final.

Alberto Abarza ya sabia desde que fue diagnosticado con su enfermedad que su tiempo con sus seres queridos es limitado. Los médicos le llegaron a decir que a los 24 años estaría postrado en la cama. Pero hubo un suceso que le marcó especialmente y le recordó lo efímero del tiempo: a tres semanas de que naciera su primera hija Becciée, Abarza casi fallece a causa de un paro cardiorrespiratorio.

Así que el nadador tomó la decisión de que tiene que disfrutar el día a día. Debido a su enfermedad hay días que tiene dolores físicos insoportables y va perdiendo capacidad de movimiento. Sabe que tarde o temprano un día terminará en una cama. Pero justamente por esto, quiere aprovechar al máximo el tiempo que le queda. Y le pone buena cara incluso a los malos momentos: esa es la enseñanza que quiere dejarle a sus hijas.

Y por eso para él en estos Juegos lo más importante no son las medallas (aunque obviamente seria todo un sueño conseguirlas), sino disfrutar del recorrido.

fuente:olimpycs.com

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